En la ceremonia de apertura, la semblanza del Dr. Juan Stam fue leída por Ana Cueva, estudiante de AETE y miembro de la Iglesia Evangélica Peruana, dando paso a este tiempo de reflexión teológica.

En el marco de nuestra III Cátedra Internacional de Teología, dedicada a los “500
años de la Reforma Radical”, tenemos el privilegio de compartir un texto
profundamente conmovedor y esclarecedor. Se trata de la magnífica semblanza
escrita por el profesor Jaime Prieto Valladares en el año 2020, a escasos días del
sensible fallecimiento de Juan Stam.
Consideramos que este escrito no solo ofrece un retrato biográfico esencial de Juan
Stam, sino que también nos permite dimensionar la trascendencia de su legado
intelectual y espiritual. Es, por tanto, una pieza clave para comprender cabalmente
las razones de fondo por las cuales AETE ha juzgado imperativo establecer una
Cátedra que perpetúe su ilustre nombre y honre su imborrable contribución a la
teología latinoamericana contextual y liberadora.
El Dr. Juan E. Stam Bowman nació el 5 de agosto de 1928 en Paterson, Nueva
Jersey y era el tercero de una familia compuesta de cinco hermanos y dos hermanas.
Sus padres fueron Jacob Stam y Deana Bowman Brolsma, descendientes
anglosajones reformados de Holanda que migraron a los Estados Unidos a fines del
siglo XIX. Después de sus estudios teológicos en Wheaton College (Illinois) y en la
Universidad de Columbia, Juan Stam se casó con Doris Emanuelson en junio de
1954 y a finales de ese mismo año viajaron como misioneros hacia Costa Rica bajo
el auspicio de la Misión Latinoamericana. Fue en Santa Cruz de Guanacaste bajo el
calor tropical de este pueblo fronterizo con Nicaragua, que Juan y Doris visitaron
las casas humildes de los campesinos predicando la Palabra de Dios. A veces se
desplazaron en moto, a caballo o a pie para convivir con familias pobres y conocer
el sufrimiento de familias nicaragüenses que huían de la dictadura somocista. Fue
en Santa Cruz, que comieron biscochos de maíz, arroz con leche, tamal asado,
tortillas con bebidas como chicheme y horchata, en medio del ambiente ganadero
de la sabana costarricense. Se trasladaron al Valle Central en San José en 1957,
después de dos años de trabajo pastoral en Santa Cruz y se dedicaron a la docencia
en el Seminario Bíblico Latinoamericano. Juan enseñó en el área de teología
sistemática y Doris enseñando la lengua bíblica griego.
Después de seguir de cerca el trabajo teológico, pastoral y evangelístico de Kenneth
Strachan a través de América Latina, Juan junto con toda su familia, es decir Doris
y sus hijos Roberto, Rebeca y Richard viajaron a Suiza (1961-1963). Juan realizó
sus estudios doctorales en la Universidad de Basilea a los pies de los maestros Karl
Barth (1886-1968), Bo Reicke (1914-1987) y Oscar Cullman (1902-1999); a través
de la experiencia ecuménica y su pasantía en Europa profundizó su teología
reformada y su práctica ecuménica respecto a la Iglesia Católica. A su regreso
participó activamente en la latinización de la Misión Latinoamericana en un
momento clave del Seminario Bíblico Latinoamericano, donde emergieron las
diferentes teologías que procuraban dar una respuesta a las crisis del continente
Latinoamericano.
Su segunda pasantía para realizar estudios de posgraduación fue en el año 1972
cuando viajó a Alemania para estudiar en la Universidad de Tubinga con los
profesores católicos Karl Rahner y Walter Kasper, y con los teólogos luteranos
alemanes Jürgen Moltmann y Ernst Käsemann.
Un kayrós importante en su caminata pastoral, bíblica y teológica son los años
finales de los setenta cuando se comprometió con los pueblos centroamericanos y
del Caribe en tiempos de la revolución. El compromiso fue teórico, pastoral y bíblico
pues lideró en Costa Rica los comités de apoyo a los migrantes nicaragüenses y de
solidaridad con el pueblo de Nicaragua en el plano político-social; a la vez
acompañó con estudios bíblicos y teológicos el proceso revolucionario vivido en
Nicaragua después del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1979.
En el ambiente universitario costarricense fue muy conocido en la Universidad
de Costa Rica desde los años setenta y como docente de la Escuela Ecuménica
Ciencias de la Religión desde la fundación de la Universidad Nacional en el año
1973 hasta su jubilación en el año 1995.
En 1982 ingresó formalmente a la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL)
donde animó con sus continuas charlas y predicaciones temas sobre la hermenéutica
bíblica latinoamericana, la creación en perspectiva antiguo- y novo-testamentaria de
la misión integral y los desafíos contemporáneos. Su comentario a Apocalipsis es el
más extenso y detallado que existe en América Latina y consta de cuatro tomos, el
primer tomo fue publicado en 1999 y el último fue publicado en el año 2014. Es
una interpretación latinoamericana que procura dar contestación a las grandes
preguntas y temores que se suscitaron al terminar el siglo XX e iniciarse el Siglo
XXI, tomando en consideración toda la dinámica política, social, económica y eclesial
que se vivía en el continente con especial énfasis en los procesos revolucionarios
en Centro América y el Caribe.
La agenda práctica y pastoral de Doris y Juan Stam durante las décadas de los
setenta y ochenta fue extenuante: atender espiritual y materialmente a los migrantes
pobres que huían de las dictaduras centroamericanas, consolar a los que perdieron
a familias enteras, sus seres queridos por el ataque de los ejércitos que sostenían
los gobiernos dictatoriales en Guatemala, el Salvador, Honduras y
Nicaragua. Alentar a personas y familias enteras para no perder la esperanza y
mantenerse firme en la lucha por la vida. Denunciar el armamentismo proveniente
del gobierno de los Estados Unidos en su afán de mantener los gobiernos
deshonestos y opresores a través de los cuales se enriquecieron pocas familias y
las empresas transnacionales. Fortalecer las organizaciones internacionales,
eclesiales y locales promotoras de los derechos humanos y la paz en medio de los
discursos de la guerra.
Las notas preliminares del primer tomo al Apocalipsis se distancian de las lecturas
fundamentalistas, y describen la acción tiránica de Nerón y Domiciano en el primer
siglo d. C., que causaba persecución y muerte a los seguidores de Jesús. Su lectura
permite contextualizar la esperanza que viene de Jesús enfrentándose a las fuerzas
necrofílicas del sistema imperialista contra los pueblos de Centro América y el
Caribe. Juan dice: “Mas que un libro sobre el fin del mundo, el Apocalipsis es un
libro sobre Aquel que es el principio y el fin de todo. (…) Leído con los ojos clavados
en la bestia, el Apocalipsis inevitablemente será un libro morboso y lúgubre. Si el
dragón y sus secuaces son el centro de la historia, somos los más miserables sobre
la faz de la tierra. ¡Pero Jesucristo es el centro de la historia y el Señor del futuro!
Porque Cristo vive, el llanto se convierte en canto (Ap 5) y la endecha en doxología.”
(p. 29).
Juan, ¡cuánto nos hará falta tu presencia física y tu pensamiento que siempre nos
desafió seguir radicalmente a Jesús! ¡Cuánto nos faltará tu voz profética, que hizo
entre los pueblos y multitudes pobres de Centroamérica su caja de resonancia! Haz
dejando de lado las grandes urbes de los Estados Unidos, donde bien pudiste dar
a conocer tu pensamiento teológico brillante, lúcido y comprometido con los pobres
y viniste a vivir aquí en Mata de Plátano, con Doris, tus hijos Roberto, Rebeca y
Richard, y nos has mostrado una teología de florescencias tropicales convertidas en
bananales, de sabores como el tamal, el gallopinto y el cafecito.
Nos hará falta verte Juan, para escuchar contigo los tonos primitivistas de las misas
nicaragüense y salvadoreña, para admirar tu rostro iluminado por la sonrisa, y tus
labios cargados de nueva inspiración que vienen de la misma Palabra de Dios. Estas
cumpliendo tu tarea, … mis ojos recorren tus escritos, … y mis lágrimas recorren
mis mejillas, … me has enseñado a amar con pasión la Palabra que viene de Dios y
hacerla compromiso vivo con los pobres.
Lima, 26 de noviembre del 2025





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