Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. (Lucas 13:1-9)

Actividades

Escrito por: MariCarmen Flores

Categoría: Actividades

Fecha: marzo 25, 2025

Dan Gonzales Ortega

«En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?» -Lucas 13:1-4.

«Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.

Luego vinieron por mí, pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada»

-Pastor Martin Niemoller

En el tercer domingo de la Cuaresma, se reflexiona sobre el pasaje bíblico de Lucas 13:1-9, donde Jesús, al igual que los profetas del Antiguo Testamento, llama a la transformación profunda de la existencia. A menudo, se ha interpretado erróneamente este mensaje como una amenaza divina de castigo.

Lamentablemente, a lo largo de la historia, líderes, incluso algunos que se consideran religiosos, han justificado la violencia y la guerra. Es esencial, por lo tanto, reinterpretar este pasaje del evangelio en su contexto original para evitar tergiversar la imagen de Dios como un ser vengativo.

El trasfondo histórico de este texto es el viaje de Jesús a Jerusalén, donde se enfrentará al sistema opresor y encontrará su muerte. En este camino, Jesús insta a sus seguidores a discernir los signos de los tiempos (Lucas 12:54-59).

En el camino a Jerusalén, anticipando su crucifixión, Jesús insta a sus discípulos a comprender la realidad social y política del mundo. Su misión era confrontar el poder religioso y político, no mediante la violencia, sino como un humilde profeta. Esto lo llevaría a ser detenido, torturado y ejecutado. Sus discípulos, sin embargo, no entendían su propósito y deseaban establecer un poder religioso que utilizara a Dios como arma.

En este pasaje, Jesús se entera de la masacre de peregrinos galileos a manos de Pilato en Jerusalén. Algunos estudiosos sugieren que estos galileos podrían haber estado relacionados con los zelotes, un movimiento de resistencia contra la ocupación romana. Jesús no responde directamente a la pregunta sobre los zelotes, sino que critica la idea farisea de que el sufrimiento es siempre consecuencia del pecado. Jesús pregunta si aquellos galileos eran más pecadores que otros.

En la época de Jesús, los fariseos se consideraban justos y libres de tragedia. Jesús, por el contrario, afirma que todos son pecadores y necesitan arrepentirse. Sin embargo, su lenguaje puede llevar a la falsa interpretación de un Dios vengativo.

Jesús transforma la visión farisea de un Dios que recompensa o castiga según las acciones humanas. Jesús se distancia de la idea de un Dios que divide a las personas en buenas y malas. No obstante, utiliza un lenguaje similar al del profeta Jeremías, quien asociaba el exilio de Israel con sus pecados. Jesús no dice que el mal sea un castigo divino, sino que la falta de conversión conduce a la debilidad y al error que generan el mal. Esto se ilustra en la parábola de la higuera estéril, símbolo de Israel (Jeremías 8:13, Oseas 9:10, Miqueas 7:1). El agricultor pide paciencia y una nueva oportunidad para la higuera que no da frutos.

Así como fue necesario interpretar la masacre de galileos y el derrumbe de una torre en tiempos de Jesús, hoy debemos reflexionar sobre las lecciones que nos deja la guerra, el genocidio, las desapariciones forzadas y las políticas migratorias xenófobas. Jesús nos llama a entender la realidad desde la perspectiva divina de la justicia, la paz y el cuidado del planeta. Esta postura profética a menudo conlleva sufrimiento y muerte. El 24 de marzo, se conmemora el martirio del arzobispo Óscar Romero, asesinado por ser defensor de los derechos de las personas más vulnerables. Dios nos llama a la conversión a través de la lucha de las personas empobrecidas y marginadas por una vida digna.

Es posible que hoy las «autoridades» vengan a tomar presas a las personas que consideran delincuentes, a quien defiende los derechos humanos, a quien sale a la calle a manifestarse por la justicia o a quienes no tienen papeles de ciudadanía en el país donde trabajan.

Tal vez hoy vengan por esa gente, pero es posible que mañana vengan por ti y por mi también.

0 comentarios

También te podría interesar…